miércoles, 29 de octubre de 2008

Mi colega, el McGiver de los retretes.

Me veo en la imperiosa necesidad de contar ésta anécdota pues es algo que debería pasar a los anales de la historia ( y nunca mejor dicho ).

Éste gran amigo mío, trabaja en una tienda de informática y en una mañana tranquila notó como la parte baja del aparato digestivo le hacía dumban dumban a mas no poder.

Debido las condiciones de insalubridad del lugar habilitado para los menesteres que nos depara el ano, decidió ir a un bar cercano, con la idea en mente de, tras pedir algo caliente, utilizar el asueto para hacer de vientre.

Entro el caballerete a convertirse en rey en su trono, tras soltar lastre cual heces de mono, decidió al culo darse lustro.

Pues bien, la ocasión se pintó fetén pues en el lugar no había rollo ni de pergamino ni de satén.

Decidió muy avispado él buscar solución a su empresa con los utensilios que encontrase sobre la mesa, tras rebuscarse en los bolsillos sólo pudo dar con un paquete de cigarrillos; y exclamó “-¡Eureka! – ¡Esto puede servir de lustro para quien defeca!”

Así que sin mas preambulos utilizó el papel de aluminio, que otros utilizan para hacerse un chino, para limpiar el residuo de salida del pepino submarino.

1 comentario:

Belén dijo...

De momento, sólo saludarte y aplaudir tus rimas y tu humor escatológico. Otro día que me encuentre más inspirada haré algún comentario que intente estar a la altura de tan perspicaz, ocurrente, aguda e ingeniosa inteligencia.
Algún día te pasaré un test... jajaja...
Mientras, que Calíope siga guiando tus dedos...